a tenderse puntual sobre nosotros y otra vez tu mano el camino directo hasta tu cuerpo planea sobre la oscuridad como gaviota para vencer orgullos y un resplandor de luz por la rendija de tus labios nace para dejar en la orfandad al desamparo.
Nada soy sino apetencia de ti. Palabras agolpadas en un muro de silencio que gritan a las sombras el placer de amarte hasta la vida hasta el polvo que seré cuando ya no sea.